Nombres del mar                            Intro​

 

Si coleccionar gran cantidad de objetos es una patología, ¿a qué tipo de enfermedad responde al hábito de esparcir plásticos por todo el planeta? Es una locura mortal. Es como una colección despreocupadamente colectiva?

 

Cuando paseo por las playas y recojo basura de sus arenas, mayormente plásticos, la gente me mira con extrañesa. Imagino que podrán pensar de mi, “ ¿Qué hace ese tío recogiendo la basura de la playa? … ¿está loco, o qué?...” Curiosamente cuando la gente ve a otros tirando basura a la playa, nadie los mira con sorpresa, ni expresa reproche alguno. Parece ser que es una locura recoger basura de las playas, pero tirarlas no.

 

De esto podemos deducir que la contaminación de nuetros mares y oceános es un problema de conciencia. Y lo es, pero no solo del ciudadano de a píe. Que la mayoría de la gente desconoce la grave realidad de nuestro planeta es una loca ovbiedad. Así que es de lógica pensar que no son conscientes del todo ni de todo. Entre el 70% y el 80% de la basura que llega a las costas proviene de los vertederos, consecuencia de una mala gestión de los vertidos. Aún así, esta basura que llega a la costa solo ocupa un 30% del total de residuos depositados en nuestros mares. La producción y consumo de plásticos aumenta exponecialmente, alcanzando cifras escalofriantes.

La solución es simple, menos producción igual a menos consumo, es decir menos contaminación. La producción y el consumo son imparables, pues se retroalimentan uno del otro. Una parada acabaría con ellos, el movimiento es su razón, el crecimiento sin límites.

 

Al investigar en el proyecto, me encontré con infinidad de cifras y datos alarmantes. Pero recuerdo uno especialmente significativo. Una cita lo bastante clara y preocupante, además muy cercana en el tiempo para ser alarmante, “ en el año 2050 habrá más plásticos que peces en nuestros mares” . Aún así, parece que la humanidad no va a cambiar de rumbo. Todo lo contrario, manteniene la proa de la nave en la misma dirección suicida.

 

El problema de la contaminción de nuestros océanos, mares, lagos y rios proviene del mismo sitio que el de las tierras y el aire del Planeta. Responde a una socidedad compulsivamente consumista, con una industria capaz de satisfacer este frenético deseo. El cambio climático, consecuencia de nuestros hábitos de vida, darán sus frutos. Sus efectos ya están aquí.

El proyecto

 

Fue lo vulgar del objeto lo que llamó mi atención sobre los plásticos que encontraba en las playas de la isla. Consciente de lo vulgares que eran esos pequeños trozos de plástico y que lamentablemente también se habían converdido en cotidianos, en 2013 empecé a recogerlos. Al principio eran pequeños trozos de plásticos de diversos colores, tamaños y formas, entre ellos bastoncillos de plástico de varios colores, de esos que se usan par la limpieza de oidos. Los agrupaba sobre una mesa intentando descontextualizarlos de alguna manera, hasta que se me ocurrió unirlos, uno soporte del otro. Luego reciclando madera, de recortes deshechables de la carpinteria de la Escuela de Arte, obtenía el soporte.

 

La peana elevaba y finalizaba la pieza. Creando un nuevo objeto, contradictorio, dadaísta, reinventado. Construyen su nuevo discurso estético sin renuciar al ético de su mensaje medioambiental. Hablan por sí mismos individualmente, y en grupo su variadad y cantidad los reafirma. Las piezas por separado ocupan su propio espacio estético en formas, texturas y colores, sin renunciar a su mensaje de denuncia. Es en la sorpresa donde ética y estética se unen en un solo discurso. En grupo las piezas alzan las voz denunciando a gritos el estado de los océanos y mares. El mensaje es reforzado por la variedad y cantidad de objetos, que se alinean para formar una autentica marea de miles de plásticos.