EL VERA: UN GAMBERRO DE LA TIÑOSA

 

Las viñetas humorísticas de EL VERA son una reacción- del ingenio y del estómago- a la actualidad, responden al acontecimiento del momento, de ahí su inevitable naturaleza periodística. Varias son las bestias negras que reciben el arte de sus puyas ácidas, su crítica política: los grandes demagogos (Putin o Trump), las fuerzas represoras del estado y su brutalidad, los usureros que manejan los hilos de la política, el poder hipócrita (la ONU o los parlamentos “democráticos”) la Iglesia senescente, la tradición inmovilista (la fiesta taurina o la monarquía), que son, al cabo, distintas manifestaciones de la Autoridad. Hay en EL VERA una actitud anarco-punk: el artista de La Tiñosa responde con el escupitajo colorido en el rostro de los representantes de esa autoridad despreciable, como unas guitarras distorsionadas que rasgaran las notas solemnes de los himnos de las patrias sacrosantas. El VERA – imagino-fue un gamberro. El VERA-sospecho- quemó contenedores. Ahora canaliza aquella rabia juvenil de otra manera- a través del arte- pero el espíritu que lo anima es, en el fondo, el mismo; El VERA -encarnación tiñosera de aquellos Dead Kennedys de San Francisco-  practica actualmente un” gamberrismo ilustrado”.

    

Los modelos de EL VERA- más allá del inevitable arte de El Roto- hay que encontrarlos en la pintura: los rostros de sus personajes – parece que en su visión de la sociedad no hay espacio siquiera para un único “justo”- aparecen esperpentizados, degradados, son desagradables máscaras, seres bestializados, deshumanizados, diabólicos, como los grotescos rostros cárnicos y sanguinolentos de Bacon o las fantasmales pinturas negras de Goya. Toda, toda la sociedad parece culpable, sentenciada: nosotros, usted, también.

    

El VERA en su blog La mano de fuego suele acompañar sus viñetas satíricas con un texto donde se “desarrolla” el asunto abordado en la imagen. En los mejores casos, esas palabras sobran; las viñetas se bastan por sí mismas con el impacto de su crudeza humorística. Algunas de ellas alcanzan la categoría duradera del emblema, superando la caducidad de la naturaleza periodística a la que arriba hacíamos referencia: “Homero es nuevo cada día; no hay nada más viejo que el periódico de ayer “, escribió Charles Péguy.  Porque la virtud mayor del trabajo de EL VERA – algo que pocas veces se da-  es la alianza del poder intelectual de la sátira con el arte del dibujo. Y es por esta razón que la obra de EL VERA trasciende la efímera actualidad; su ejercicio periodístico es, paradójicamente, atemporal.

    

Un artista como EL VERA es- más que nunca- necesario. EL VERA es el bufón que viene a aguarle la fiesta a los grandes señores: mientras escancian sus achampanados venenos en calaveras, EL VERA vomita su denuncia en medio del escenario. No hay que estar de acuerdo con las ideas de EL VERA, no hay que comulgar con sus desabridas hostias, EL VERA no siempre “acierta”, EL VERA no es infalible- eso pienso yo-, pero su actitud, su acidez intelectual (humor+arte), es un valor- en estos tiempos oscuros- del que no podemos ni debemos- de ninguna manera-  prescindir. 

 

 

Melchor López