Mar contaminado.

 

Pepe Vera, 2010.

 

 

 

¡No pasa nada! … Todo acaba por  disolverse en el agua. Es verdad, es cuestión de tiempo que esto ocurra, aunque hay sustancias que tardan más que otras en hacerlo (la mayoría muchísimo). Pero no  desaparecen, sólo se mezclan, se diluyen.

 

Por lo visto, el plástico vertido al mar se descompone en partículas de tamaños microscópicos, que luego son ingeridos por los peces que más tarde comemos nosotros. A sí que, si arrojase  una botella de plástico en la playa, posiblemente  acabaría comiéndome su plástico a través de un pescado fresco servido en un restaurante de la misma playa, o de cualquier otra playa. Utilizando un símil fotográfico como ejemplo: supongamos que elaborando un revelador para una película fotográfica, cuyo fabricante indica una solución de 1+ 4 (1 parte de revelador puro más 4 partes de agua), decido una mezcla de 1+32, mucho más diluida. Bien, esta solución probablemente no llegue a revelar bien la película, pero si me la bebiera acabaría igual de muerto que si me hubiera bebido la primera solución. Quizás más despacio, pero con idéntico final.

 

Lo mismo pasa con el mar, con todos los mares del mundo. Existen mares más contaminados que otros, pero en mayor o en menor medida todos ellos padecen algún tipo de contaminación. Entonces… ¿qué parte de tu mar está contaminado? ¿ Será esa parte, la que está lejos de la costa, contaminada por óleos de barcos y  petroleros? ¿ Estará aún más lejos y más profundo, en los abismos donde el mar está contaminado por residuos nucleares? ¿O quizás, en la orilla de la playa repleta de colillas de cigarrillos y plásticos? Donde parece que el mar intenta inútilmente vomitar toda la basura con las mareas altas y con ese olor que resulta de la mezcla del gasoil de los barcos y las cremas de los bañistas. Todo se disuelve sí, a la vez que se extiende.